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Cuencos de cuarzo


Donde hay un cuenco de cuarzo es semejante a tener un maestro de luz al frente. Esa es su actividad más precisa: anclar luz celestial en el ser humano para ayudarle a evolucionar y dar el salto cuántico de la Nueva Era.

Se construyen de varios tamaños en todas las notas musicales. Son afinados con exactitud que raya con la perfección. Le hablan directamente al cuerpo, las células y sus estructuras más intimas como el ADN. El ser humano tiene estructuras cristalinas en sus huesos, en sus células, en el pelo, en las uñas. Somos 70% agua, y la molécula de agua tiene la misma estructura hexagonal del cuarzo. Son el ideal de perfecta vibración a seguir.

Verdaderamente, los cuencos tibetanos y de cuarzo son las estrellas de la Terapia de Sonido. Efectivos casi hasta el punto de la magia, destruyen virus y bacterias como si fuese un rayo laser. Poseen la capacidad de estallar las células cancerosas. ¿Que más se puede decir de ellos? Sólo admirar, respetar y agradecer.

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